Breve historia de una novela

 

            Creo que lo único que recuerdo haber hecho con cierta precocidad en mi vida, como muchas otras personas, ha sido escribir. Supongo que mi pronta introversión fue el ingrediente perfecto para mi capacidad de atontamiento permanente, en el cual, particularmente, siempre he encontrado la materia prima de mi inspiración.

 

           Supongo que, de haberse dado de otra forma, hubiera intentado ser presentador de televisión, político u otro tipo de profesión análoga para las cuales hay que ser más actor que observador, entre otras cosas.

 

            Comencé La melodía del violinista hace como 6 años, y en los períodos de soledad en que pude ir escribiéndola he tenido momentos de diversión y aburrimiento, de risas y lágrimas, de placer y sufrimiento... También me he querido y me he odiado. La verdad es que no es nada fácil hacer algo cuando uno duda o deja de creer en sí mismo. De hecho, es jodidamente difícil. Asquerosamente jodido.

 

             Aun así, después de unas cuantas duras y largas correcciones gramaticales, de estructura, diálogos, etc., por fin puedo decir que he acabado la novela. Y me siento orgulloso, aunque algo triste. No me pregunten por qué. Creo que la mejor respuesta es que estoy medio gilipollas. O eso, o que soy masoca.

 

               Y aunque algunos escritores y escritoras afirmen que una novela es como un hijo, les aseguro que no es así. Las personas son mucho más importantes que cualquier trozo de papel, sea del color que sea -la persona o el papel-. Sin los demás no somos nada, por muy independientes que creamos o queramos ser -o creamos que queremos ser-. No obstante, en la naturalidad reside lo sencillo y en la artificialidad lo complicado. Somos nosotros quienes elegimos uno u otro camino; y el destino al que el mismo nos conduce. Y no, yo no sé qué es la felicidad, ni dónde habita. Lo que sí sé es dónde y cuándo me invita a mí a conocerla. Por eso escribí esta novela, que no es más que una visión del Mundo que actualmente nos acoge.

 

              ¡No dejes que los demás decidan cuál es la tuya!

 

                Por mi parte nada más, pongo el texto a la libre y gratuita disposición de quien quiera leer algo y aún no haya decidido el qué. Eso sí, la impresión corre de su cuenta. 

              

               Sólo espero que si alguien se decide, y llega hasta el final-desenlace, piense que valió la pena hacerlo. O lo que es lo mismo, que no perdió su Tiempo. 

             

                ¡Saludos para tod@s!

 

         

 

 

Pensamientos, Reflexiones y Divagaciones

Haití

Escrito January 13, 2010

Drugs don't work (The Verve)

Escrito January 10, 2010

Society (Eddie Vedder)

Escrito November 27, 2009

         Hace ya algún tiempo que coloqué por aquí Guaranteed, hoy toca esta pequeña joya titulada Society. Haciendo un resumen crítico metafórico, esta canción es como un ser vivo que se instala en tu cerebro y se resiste a salir. En el mío lleva desde que la escuché. Un Vedder maduro y espléndido, diverso al de Perl Jam, y que muchas veces hace preguntarme por aquellas canciones de Cobain que nunca podremos escuchar.

 

Sencillamente genial. Espero que os guste.

 

 

 

La lengua inútil (por Manuel Rivas)

Escrito November 19, 2009

Se equivoca usted, señor titular del juzgado número 6 de Alcorcón, al proclamar la carencia de "utilidad pública" del idioma gallego. En una caricatura de Castelao, un campesino dice: "Deus nos libre da Xustiza!". Quizás estaba pensando en usted, señor juez. Fíjese que útiles y previsoras son las lenguas "subalternas".


Fíjese si son previsoras que en los cuentos gallegos de Álvaro Cunqueiro hay personajes que como último deseo piden que en el ataúd, además de la Biblia, le metan el Código Civil por si tienen que pleitear en la otra vida. A la vista de como reculan los tiempos, me adelanto a pedir para el postrer viaje un ejemplar de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, además de la Constitución española (subrayado el artículo 3º, apartado 2) por si el barquero Caronte se pone pesado, dispensando, y me niega la "utilidad pública del gallego" en el Más Allá, siguiendo la doctrina de su señoría.


Ya que estamos con la verdad narrativa de los cuentos y las últimas voluntades, permítame una breve historia. Un anciano campesino manda llamar al notario para hacer el testamento definitivo. Dice: "De la tierra, dejo un tercio para Ramón, un tercio para María, un tercio para Concha, un tercio para Manuel, otro tercio para Andrés..." El notario le interrumpe: "Pero, ¿no serán muchos tercios?" Y el campesino responde: "¡No sabe usted lo grande que es la tierra!" Pues con las lenguas ocurre algo parecido. Que hay sitio para todas. Que no pesan en la cabeza. Que no hay lengua inútil.


Inútiles, inútiles no le somos, señor juez. Hay muchas personas que nos comunicamos normalmente en gallego y no nos consideramos del todo inútiles. Como ocurre incluso en la judicatura, unos somos menos útiles que otros, hacemos lo que podemos, pero respetamos. Eso si, tenemos una educación mínima del respeto. Nuestros padres nos acunaron, nos criaron y nos contaron cuentos en gallego para espantar el miedo. Y no eran unos inútiles, créame. Gracias a ellos, no le tengo miedo, señor juez.


En su Tesis sobre el concepto de la Historia, dice Walter Benjamin: "No hay ningún documento de la civilización que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie". Yo antes no entendía muy bien esta frase, se lo juro, pero se me han aclarado de repente las ideas, como por un rayo, después de leer su fundamento "lingüístico" para negar el traslado escolar a Vigo de unas niñas en el auto tramitado en un caso de divorcio. En ese aspecto, el documento no resiste el principio de realidad. En Galicia, las niñas no sólo aprenderían gallego, sino que podrían enriquecer su castellano con las "maravillosas curvas" que Unamuno admiraba en Valle-Inclán.


No voy a hablarle ahora de Alfonso X el Sabio, ni de Rosalía de Castro, ni del tronco común galaico-portugués, patrimonio lingüístico que nos permite comunicarnos con millones de personas en el mundo, desde Brasil al Timor Oriental. Como además tenemos la suerte de compartir el castellano, vea usted, señor juez, que no vamos tan mal pertrechados, siempre, claro, que a los niños no les amputen la lengua "inútil". Creo que lo que procede en este momento es ir al argumento protoecológico enunciado por Julio Camba. Según demostró en un irónico artículo, el gallego es un idioma muy apto para hablar no sólo entre las personas sino también con todo tipo de animales. ¡Fíjese usted si será útil!

Almadraba (por Manuel Vicent)

Escrito November 18, 2009

El País, 15-11-09

 

              Hasta ahora no he logrado enterarme del fondo de esa lucha de carácter bíblico que se está realizando en las aguas del Índico. No sé si son piratas los que asaltan a los pesqueros en busca de un rescate o si son patrullas armadas de la costa de Somalia, que exigen un impuesto legal a los barcos que van a robarles impunemente el pescado, el último alimento que le queda a un país destruido por una guerra endémica. Tampoco nadie ha explicado por qué una gente en apariencia tan desarrapada tiene una organización internacional tan bien engrasada para cobrar el chantaje. Habrá que ver ahora a los pesqueros izando a bordo redes repletas de atunes en medio de una ensalada de tiros a cargo de ex militares dispuestos a freír a cualquier sospechoso que se acerque a los barcos. Caín y Abel en alta mar. Pero a la hora de hablar de atunes ninguna almadraba más laberíntica que la de la justicia española, en la que están enredados los dos somalíes traídos prisioneros a nuestro país en un acto de voluntarismo infantiloide. El Derecho Romano fue un monumento a la inteligencia y al pragmatismo, pero cuando esta alta creación del espíritu pasó por la escolástica se convirtió en un dédalo bizantino puesto a merced de jueces, rábulas, leguleyos y jurisconsultos, que están enredados en sus propias trampas, reservas, distingos y silogismos, de los que no encuentran la forma de salir. Los dos supuestos piratas somalíes enredados en la almadraba de la Audiencia Nacional son el ejemplo de la complicada hipocresía de la ley.Desatar el nudo gordiano, según la mitología, era una prueba que Zeus había impuesto a cualquiera que tratara de conquistar el Oriente. Ese nudo lo había realizado cierto labrador, llamado Gordias, en el yugo de sus bueyes. Nadie logró deshacerlo hasta que llegó Alejandro Magno a la región de Gordion. Enfrentado al problema, tomó la espada y partió la cuerda. "Vale tanto desenredar como cortar", dijo. Mientras la Audiencia Nacional desata este nudo gordiano hay que prepararse para tomar atunes ensangrentados esta Navidad. Piratas o patrulleros, rescate por el secuestro o impuesto legal, al final sólo queda la eterna lucha entre Caín y Abel: unos países impúdicamente ricos que están esquilmando la última riqueza de un país pobre y destruido.

OCLOCRACIA (la mayor tomadura de pelo de la democracia)

Escrito November 13, 2009

          Señoras y señores, pasen y vean porque lo que viene a continuación no se ha visto aún en ningún circo democrático. Esto ya es el no va más de la manipulación, el más gordo todavía, el esperpento hecho realidad y la comprobación de que uno de los políticos con más poder en Europa es un enfermo mental, un narcisista patológico con delirios de grandeza que sólo actúa en beneficio de su bolsillo, soplándosela de canto el destino del ciudadano, las instituciones públicas o si el sistema sanitario funciona o se deshace por falta de pagos. Pasen y vean porque es la última sesión de la mayor obra de teatro jamás contada en un sistema democrático. ¿Facultades de Derecho? ¿Congresos legislativos? ¡No se preocupen! Aquí tenemos a Il Cavaliere, el cristiano, católico y ejemplar padre de familia: Silvio Berlusconi.

 

          Qué pena no haber descubierto antes que él era la Ley. Nos hubiéramos ahorrado aquello de las fuentes del Derecho...  Aristóteles se equivocaba cuando inocentemente afirmaba que los mejores gobernantes serían los ricos, pues ya tenían el dinero suficiente como para tener que preocuparse de sus bienes. Como Berlusconi, hoy voy a hacer lo que me apetece y voy a inventarme un nuevo apartado histórico-filosófico: la Gran Cagada Aristotélica.

 

 

 

No me cansaré de repetir: cuando un personaje como éste llega al poder, significa una de estás dos cosas:

 

-La democracía está en pañales.

 

-Somos más imbéciles de lo que nunca podré llegar a imaginar.

 

La reforma judicial de Berlusconi dará carpetazo a miles de casos.

Análisis de la fotografía de Kevin Carter y su relación con el cortometraje "Centésimas de segundo"

Escrito November 11, 2009

         Hace ya como tres o cuatro años que escribí sobre Kevin Carter, y no lo hubiera vuelto a hacer de no ser por las gilipolleces que uno tiene la desgracia de leer alguna que otra vez.

 

         Y es que, cuando alguien hace un juicio sobre otra persona, lo primero que debería hacer el que enjuicia es ponerse en el lugar de ese mismo al que estamos imputando. Los contextos y las circunstancias de una acción o conducta son tan importantes en un juicio de valor como una misma acción que, a priori, puede ser justificativa de una condena. El fundamento o causa de una acción es transcendental a la hora de interpretar ese mismo hecho o subsumirlo en un tipo que el juzgador tiene como condenable. Y ciertas acciones que en principio nos pueden parecer condenables, son justificadas o exoneradas por el contexto que envuelve a la acción. Es por ello que a nadie se le ocurre imputar a un ginecólogo por abusos sexuales a no ser que, realmente, esa persona haya actuado con esa finalidad.

 

          El 27 de julio de 1994, en Johannesburgo, el cuerpo de Kevin Carter fue encontrado sin vida dentro de su camioneta, una Nissan roja. Kevin se acababa de suicidar con una manguera que iba desde el tubo de escape hasta la ventanilla mientras escuchaba música en un walk-man. Había aparcado en un lugar donde jugaba cuando era niño, cerca del río Braamfonteinspruit. Un lugar que, curiosamente -o no-, es todo lo contrario a todos los paísajes dantescos que fotografió. De este lugar puede verse una imagen en el documental sobre su vida. Personalmente, aquella imagen me impactó porque parecía que Kevin la hubiera elegido de forma voluntaria. Era una paisaje paradisiaco que no tenía nada que ver con el infierno al que se había acostumbrado durante sus últimos diez años.

 

          Aun todo su extenso trabajo sobre una situación política tan dramática como el Apartheid, Kevin pasó a la fama al recibir el Pulitzer de 1994 por esta fotografía:

 

 

         Desde un punto de vista meramente técnico, la fotografía puede parecer sencilla. Y realmente es así. Pero es que la espectacularidad de la foto no reside en su técnica, sino en su fuerza visual y creo que no hace falta explicar el por qué, aunque por lo que he leído en diferentes foros, la imbecilidad es capaz de llegar a decir que se trata de una foto "sin fuerza". En sí misma, esta fotografía es una metáfora que Kevin supo encuadrar perfectamente. Ni más, ni menos.

          Pues bien, para algunos imbéciles que parece que piensen con el culo en vez de con el cerebro, lo único importante de esta fotografía fue, ya en vida de Kevin, si el fotógrafo había ayudado o no a la niña. De hecho, no fueron pocas las voces que dijeron que Carter era poco más que un asesino, basándose en las mismas palabras del sudafricano, que a preguntas de los periodistas, explicó que no había ayudado a la niña. Es verdad que en parte tienen razón en que lo suyo hubiera sido ayudar a la niña, pero lo que no es normal es que alguien se empeñe sólo en esa cuestión, cuando esa misma fotografía que tanto critican removió las conciencias necesarias para que muchas niñas como esa pudieran seguir viviendo más adelante. Personalmente me parece es que es de una hipocresía y una demagogia que ni las ratas practican.

 

          No creo que sea tan difícil comprender que cuando uno ha dedicado su vida durante muchos años a retratar las partes más oscuras, tétricas y cadavéricas de la Humanidad, en su cerebro, en su mente, en su día a día, haya creado, de alguna forma, una especie de realidad nublada que le permita seguir haciendo su trabajo. El fotoperiodista no es la causa ni el medio de los destinos de las personas, sino que se dedica a retratar la realidad. Y Kevin escogió retratar las peores realidades, las más sucias, las más tristes, esas en las que otro no aguantaría dos días. Sí, Kevin podría hber ayudado a esa niña,  y a las que probablemente vió después, esa misma tarde. Y también a todas las personas que fotografió en Sudáfrica. Pero lo realmente criticable es que esas personas estuvieran en la situación retratada por él y profesionales como él. Criticar otra cosa es ser, aparte de un imbécil que tiene una realidad distorsionada, y un gilipollas que opina sólo con lo primero que ve, un demagogo y un hipócrita. Y es que los jucios de valor se deberían hacer con el cerebro, no con el ojo. Al ojo le impresionan las imágenes, pero no sabe analizarlas, estudiarlas, ni entenderlas. Para eso tenemos una cosa llamada cerebro.

 

          Por otro lado, y volviendo a la historia de Kevin Carter y su fotografía, meses después de la misma, Jose María Arenzana y Luis Davilla, españoles, llegaron al mismo poblado en que Kevin había tomado la fotografía, Ayod. Esta foto fue tomada por Luis Davilla:

 

 

            Como vemos, también hay una niña y varios buitres de fondo pero, que yo sepa, Luis no tuvo los problemas que tuvo Kevin sobre el destino de la niña. ¿Por qué? Pues porque no tiene la FUERZA dramática de la fotografía de Kevin, esa misma que hace que nos toca la fibra y que nos hace preguntarnos qué fue de la niña. Esa misma por la que algunos GILIPOLLAS condenan la actitud de Kevin y probablemente no la de Luis, ya que su niña, dentro de lo que cabe, parece disfrutar de una bonita tarde de verano. Posteriormente, José María y Luis afirmaron que en aquel campo se concentraban los buitres porque se había convertido en un estercolero donde tiraban basura y la gente iba a defecar. Hay que recordar que un campamento de la ONU estaba escasamente a un kilómetro del mismo.

 

         Otra cosa que quería comentar es que uno de los mejores amigos de Kevin Carter era Ken Oorsterboek, hijo de inmigrantes croatas y uno de los tres hombres junto a los que Kevin formó el denominado Bang-Bang Club del que hay abundante información, falleció a causa de disparos en mitad de un trabajo. Aquella muerte le supuso un duro golpe, aparte del desastre en que se había convertido su vida.

 

          En definitiva, los que parecen ser auténticos buitres carroñeros y rastreros son aquellos que condenan la actuación profesional de alguien sin atender al contexto de su trabajo, ni atender a cómo puede ser el día a día de un fotoperiodista, sin querer ponerse en su piel, sino tan sólo dedicarse a criticar desde su ordenador, sentados en su cómoda silla, y haciendo una película postfotográfica de si la niña murió o no murió. A vosotros me gustaría ver corriendo bajo ráfagas de disparos y viendo tripas y cerebros salir de cuerpos. Imbéciles, criticad antes a Gobiernos, políticas y empresas, que son las que generan situaciones, no al mensajero que te enseña la realidad. Aquéllos si que tienen que pensar en los límites, y no el fotógrafo.

 

           En fin, como yo soy un maleducado, os dejo con lo que escribió José María Arenzana para El Mundo, hace un par de años:

 

Testimonio de José María Arenzana sobre la fotografía de Kevin Carter.

 

P.D.: ni que decir tiene que los primeros que condenan a Carter son los primeros que giran la cara cuando ven a un mendigo en las calles de su ciudad.

 

        En cuanto al cortometraje por el que ha vuelto a resucitar toda este debate sobre la moral distorsionada que tienen algunos, es el siguiente:

 

 

          Por diferentes foros de Internet se interpreta este metraje de forma que la fotógrafa es culpable indirecta de la muerte de la niña debida a su ambición. Si fuera así, la directora no tendría por qué haber grabado la escena final, en la que la fotógrafa rechaza el premio, siendo la única que no parece querer pertenecer a ese circo en el que se convierte muchas veces la industria con tal de autopublicitarse. De hecho, es la fotógrafa, la supuesta protagonista de la gala, la única que "despierta" ante la situación mientras los demás aplauden. Con haber dejado que la fotógrafa recogiera su premio con una satisfecha sonrisa, entonces sí tendríamos una crítica. Por tanto, o el cortometraje no es una crítica a la fotógrafa, o la intención del metraje está mal narrado.

 

        Si esa fue la ambición que tuvo Kevin Carter, no le salió del todo bien. De hecho, debería estar nandando entre dólares o ser Director de alguna publicación. Sin embargo, como dejó escrita en su nota de suicidio, prefirió volver junto a Ken. Extraño camino para un ambicioso. Tengo la certeza de que muchos de los que critican aún estarían vivos.

 

Gervasio Sánchez, Premio Nacional de Fotografía 2009

Escrito November 6, 2009

          No sé si Gervasio Sánchez será el mejor fotógrafo español; lo que sí sé es que es muy probable que sea el mejor fotoperiodista de España y uno de los mejores del Mundo. Es tan bueno que, si tuviera algunos años menos,  me recordaría a Kevin Carter, que sería lo mismo que decir que Gervasio tiene uno de los pares de cojones -siento la expresión- con más testosterona del globo terráqueo. Es una pena que no se entienda realmente lo que significa ser fotoperiodista. Supongo que algunos no lo entenderían hasta tener que verse en mitad de la nada solamente con una cámara y varios carretes mientras diferentes personas apuntan hacia uno con algo más que sus miradas. Personalmente, diría que una de las cosas más duras que puede haber para un cerebro es tener que ser testigo directo de conflictos bélicos. Y no me refiero a verlos desde una pantalla de 42 pulgadas y un cómodo sofá de piel de vaca. Hay que tener una mente muy estable para no acabar prácticamente loco. En fin, desde aquí mis felicidades a Gervasio, se lo merece absolutamente. Es, probablemente, uno de los mejores fotógrafos que ha dado España desde que se inventara esa retenedora de instantes que es la fotografía. Y soy perfectamente consciente de que este hombre, Gervasio Sánchez, es alguien muy cercano a la realidad, esa que algun@s no podrán comprender jamás. Ahí van algunas joyas de su obra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entretenimiento urbano

Escrito November 4, 2009

           Del blog de Piko & Pala cojo prestados estos vídeo que me han encantado. Se trata de demostrar cómo pequeñas cosas pueden generar una satisfacción en el viandante urbano de forma que con pequeños estímulos éste participe positivamente -y con agrado que es lo realmente difícil- en su actuación cívica, saliendo, aunque sea por un par de minutos, de su rutina diaria. Los vídeos, el experimento -patrocinado por Volkswagen-, y las reacciones en sí me han gustado, pero si tuviera que quedarme con algo sería con lo poco que se necesita para hacer sonreír a la gente.  En fin, algún día igual hasta vemos cosas así en España... Un buen ejemplo de la Ley del Efecto de Thorndike, que posteriormente amplió Skinner con sus "refuerzos". Espero que os gusten.

 

 

 

 

 

 

La melancólica mirada del suicida, otra vez

Escrito November 3, 2009

          Recuerdo que cuando escribí ésto tuve la sensación de ser el malo de la película, el contador de historias sin finales bonitos, de esos que no tienen sonrisas de perfecto esmalte y cabello sedoso al viento. Gran parte del por qué escribí La Melodía del Violinista fue por este tema, que siempre me amargó la existencia, no por su contenido, que también, sino por su tremenda paradoja. De hecho, sentí haber conseguido un objetivo cuando alguien a quien admiro literariamente describió mi novela como una "píldora para combatir estados de infelicidad".  Nunca quise ir de profeta, pero estoy observando cómo muchos síntomas de principio de 2000 se están cumpliendo. La artificialidad nos está comiendo y, lo que es peor, no somos conscientes. Meros autómatas en un mundo en el que cada vez nos encontramos con más y más GILIPOLLAS y, por ende, gilipolleces que nos alienan y nos aislan (y evidentemente no me refiero a quienes deciden quitarse la vida, sino a enfermos mentales que manejan poder político, judicial, legislativo o empresarial y que están influyendo, de una u otra forma, en las mentes de personas). Lo peor de todo es que soy perfectamente consciente de que ésto le importa una mierda a la gente. Hasta que le toca de cerca, claro. Y parece que ahora hay mayores probabilidades.

 

Noticia de hoy en Público:

 

El suicidio, segunda causa de fallecimiento entre los jóvenes.

 

 

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