Breve historia de una novela

 

            Creo que lo único que recuerdo haber hecho con cierta precocidad en mi vida, como muchas otras personas, ha sido escribir. Supongo que mi pronta introversión fue el ingrediente perfecto para mi capacidad de atontamiento permanente, en el cual, particularmente, siempre he encontrado la materia prima de mi inspiración.

 

           Supongo que, de haberse dado de otra forma, hubiera intentado ser presentador de televisión, político u otro tipo de profesión análoga para las cuales hay que ser más actor que observador, entre otras cosas.

 

            Comencé La melodía del violinista hace como 6 años, y en los períodos de soledad en que pude ir escribiéndola he tenido momentos de diversión y aburrimiento, de risas y lágrimas, de placer y sufrimiento... También me he querido y me he odiado. La verdad es que no es nada fácil hacer algo cuando uno duda o deja de creer en sí mismo. De hecho, es jodidamente difícil. Asquerosamente jodido.

 

             Aun así, después de unas cuantas duras y largas correcciones gramaticales, de estructura, diálogos, etc., por fin puedo decir que he acabado la novela. Y me siento orgulloso, aunque algo triste. No me pregunten por qué. Creo que la mejor respuesta es que estoy medio gilipollas. O eso, o que soy masoca.

 

               Y aunque algunos escritores y escritoras afirmen que una novela es como un hijo, les aseguro que no es así. Las personas son mucho más importantes que cualquier trozo de papel, sea del color que sea -la persona o el papel-. Sin los demás no somos nada, por muy independientes que creamos o queramos ser -o creamos que queremos ser-. No obstante, en la naturalidad reside lo sencillo y en la artificialidad lo complicado. Somos nosotros quienes elegimos uno u otro camino; y el destino al que el mismo nos conduce. Y no, yo no sé qué es la felicidad, ni dónde habita. Lo que sí sé es dónde y cuándo me invita a mí a conocerla. Por eso escribí esta novela, que no es más que una visión del Mundo que actualmente nos acoge.

 

              ¡No dejes que los demás decidan cuál es la tuya!

 

                Por mi parte nada más, pongo el texto a la libre y gratuita disposición de quien quiera leer algo y aún no haya decidido el qué. Eso sí, la impresión corre de su cuenta. 

              

               Sólo espero que si alguien se decide, y llega hasta el final-desenlace, piense que valió la pena hacerlo. O lo que es lo mismo, que no perdió su Tiempo. 

             

                ¡Saludos para tod@s!

 

         

 

 

Pensamientos, Reflexiones y Divagaciones

El arte de la hipocresía y la hipocresía del Arte

Escrito June 15, 2009

      Hace poco escribía sobre John Lennon y la paulatina metamorfosis que éste fue sufriendo a medida que The Beatles fue resquebrajándose como formación grupal. Como intentaba explicar por aquel entonces, aunque yo pudiera escribir miles de palabras, siempre sería mejor sentarse cuatro minutos a escuchar al mismo John cantando God -sobre todo la parte del final-. Creo que si uno conoce bien la historia del grupo, y se ha documentado mínimamente, sabrá a lo que se refirió/refiere/referirá Lennon.

 

      Cuando leo por Internet acerca del Gran Tema (ese que versa sobre las descargas, la propiedad intelectual, los abogados, ejecutivos, los artistas y los "artistas"), me convierto en una especie de Doctor Jekyll y Mister Hyde y sufro una especie de desdoblamiento de personalidad (no, no se preocupen, no es nada patológico, más bien metafórico). Mi visión de alguien que estudió Derecho me dice que observa cierto cinismo en según qué comentarios, como por ejemplo cuando leo sobre que "los artistas son gente millonaria que cobra demasiado por no hacer nada"; y es curioso, porque debería ser mi alter ego "artista" el que debiera de enfurecerse. Supongo que, en el fondo, tantos años estudiando Derecho, aparte de otras cosas, me han servido para forjar una capacidad más o menos objetiva en según qué análisis.

 

      Antes de todo, tendría que confesar que desde hace ya algún tiempo, vengo cultivando la psicología social gracias a esos comentarios que la gente anónima deja en blogs, periódicos on-line y otro tipo de foros, e incluso chats. Siempre he pensado que es la mejor forma de absorber y empatizar en la forma en la que los demás hilan sus productos mentales. Sería muy largo de explicar pero, como novelista que me considero, me es muy útil a la hora de transcribir diferentes tipos de personalidad a una hoja.

 

      Entrando ya más en profundidad acerca del Gran Tema, y como decía anteriormente, me parecen muy cínicos los comentarios que sugieren que los artistas deberían tener una mínima retribución mínima ya que su labor se considera "poco importante". Cuando leo esto no sé bien si se trata de desconocimiento, de automatismo o de una cara más dura que el marfil. No voy a hacer comparaciones, porque son odiosas, pero por esa regla de tres pocas profesiones deberían cobrar por su trabajo -y no todos sus profesionales-, todo lo demás vendría a ser, hiperbólicamente hablando, una nimiedad. Lo que me gustaría saber es a qué de dedica una persona que llega a hacer un comentario tan poco elaborado. Supongo que tendemos a lo fácil y, en este sentido, lo más fácil es decir eso. No me cabe otra explicación que no requiera de una palabrota, sinceramente.

 

      Que alguien llegue a decir semejante perogrullada me demuestra, una vez más, que el verdadero problema de fondo, y que generalmente se está pasando por alto, es sencillamente que no entendemos bien cuál es la transcendencia del Arte en nuestras cabezas, en nuestra Historia. Y la verdad es que no voy a ser yo quién lo explique, ya que no es a mí a quien le toca. Al menos no esta vez. Desde luego, entender que un artista no suele ser alguien que se dedica a pasearse por una alfombra roja tras apearse de una limusina ya sería un avance.

 

      Sin embargo, cuando leo estas cosas mi alter ego de "artista" resurge y hace que me pregunte: ¿Sabe este mero vasallo -Ramón Muñoz- que escribe este artículo cómo funciona la industria del show-business? ¿Sabe quienes han sido las hienas del mundo del espectáculo? ¿Sabe que desde la aparición del Arte como comercio los artistas han sido utilizados de mil formas distintas con la eterna promesa del "yo te haré rico"? Seguro que no. Pero claro, los Señores de la Música tienen que alzar la voz intentando ensuciar el nombre de Pablo Soto, que bien podría haber sido Pepito Pérez. Y es que algo así, SENCILLAMENTE, tenía que ocurrir. El problema no es que Pablo y otros hayan inventado algo que sirva para que usted y yo intercambiemos archivos, sino que la industria no sabe renovarse. Y eso sí que es un verdadero problema.

 

      Por otro lado, estoy harto de decir que la gente lo que NO quiere es que les amenacen y/o aperciban, sino que les den alternativas que no les machaque el bolsillo (sobre todo a la gente joven que es la que más consume). También estoy harto de decir que cada vez se consume mayor información (aquellos tiempos en que comprábamos un disco y teniamos que escucharlo durante todo el mes ya que no teníamos para más, han cambiado, por si nadie se ha dado cuenta), y que el consumidor estaría dispuesto a pagar un precio equilibrado que le alcanzara para poder consumir algo más. Por tanto, una de las posibles soluciones que aquí se deberían de dar es poder comprar productos musicales a precios más asequibles o equiparar la música al deporte y aprovechar más los directos. Llegado a este punto, me pregunto si un deportista tiene una profesión más importante que un artista... la verdad es que no me importa la respuesta, ya que no habría. O habría tantas como personas.

 

En resumen, si tan sólo sabéis amenazar, y no educar y ofrecer, es porque no os sale otra cosa de los huevos. Así que: El País, la SGAE, Bautista, el PSOE, aquel profesor de Derecho Constitucional que dijo que el arte no podía ser gratis y los ignorantes que confunden a Ramoncín con Elvis Presley, intentad ir más allá y no quedaros en el "que bien se está aquí", porque la estáis cagando. 

 

Saludos.

 

P.D.: Ramón, esto no va de forrarse o no. Esto va de que los que generalmente han prostituido el Arte por beneficio propio, ahora patalean porque ven cómo su modelo de negocio monopolístico comienza a hacer aguas. Y de que intenten dar lecciones de moralidad cuando algunos son capaces de infiltrarse en una boda para denunciar una ilegalidad. Confundir ejecutivos del Arte con creadores es un error mayúsculo. Aunque a algun@s creadores ya no les interese alzar la voz.

 

Edito: parece que las discográficas comienzan a barajar otros modelos... de negocio. A ver qué sale de ahí.

 

Los jueces (por Manuel Vicent)

Escrito June 11, 2009

De Manuel Vicent, maestro de maestros:

 

        "En general un juez es una persona, hombre o mujer, que recién terminada la licenciatura de Derecho, alrededor de los 22 años, no tiene demasiado claro por donde va a orientar su vida. Piensa que podría hacer oposiciones a notarías o a abogacía del Estado, pero si en ese momento le hubiera tocado el gordo de Navidad con una gran descarda de millones tal vez habría montado un bar o una granja de pollos. Salvo raras excepciones, el recién licenciado se decidió a opositar a judicatura por una razón coyuntural, en cualquier caso muy alejada de la vocación sagrada de enderezar los torcidos senderos del mundo a través de la justicia. Puede que necesitara colocarse a como diera lugar, apremiado por la pareja que quería casarse o trató de complacer a su padre, que también pertenecía a la carrera o simplemente se lo jugó a los chinos con los compañeros de la facultad. De hecho, le parecía más fácil ser juez que notario porque la de juez o fiscal era una oposición que se convocaba todos los años con muchas plazas. Se encerró en casa a cal y canto hasta cebarse con cuatrocientos temas del programa sin enterarse de las pasiones que se cocían en la calle, salvo lo que oía por la ventana, y un buen día soltó como un papagayo ante un tribunal la retahíla de artículos del código que había deglutido y de no ser nadie, sin que el elector lo llamara con su voto, pasó por oposición a formar parte de uno de los tres poderes del Estado, el cual le regaló la potestad de meterle a usted en la cárcel o de llevarlo al patíbulo si hubiera pena de muerte. Nadie del tribunal le preguntó a aquel lejano opositor, que hoy por simple escalafón habrá llegado a lo más alto de la magistratura, si era demócrata, beato, conservador o autoritario, pero es evidente que el Estado tiene desprotegido ese flanco por donde puede colarse con ciertas mañas toda clase de enemigos políticos. Aparte de pertenecer a un estamento corporativo lleno de triquiñuelas jurídicas capaces de trabar la maquinaria del gobierno por pura ideología, aquellos opositores pelanas cuyo cargo es vitalicio, pueden sentar en el banquillo al presidente de la nación, decir la última palabra a la hora de interpretar la Constitución e incluso dar un golpe de Estado. Estamos en sus manos".

 

Supongo que no hace falta decir que muchos de los que aquí retrata el maestro Vicent acaban siendo políticos de tres al cuarto. Luego que nadie se pregunte que mierda de sistema tenemos.

 

Saludos.


 

 

Cuando la democracia juega con las cartas marcadas

Escrito May 24, 2009

      No hace falta haber estudiado en Harvard para saber un poco de sistemas económicos, como tampoco hace falta apellidarse Keynes o Smith para entender que la economía es una ciencia artificial creada -entre otras cosas, pero sobre todo- para mitigar el estado de naturaleza que acuñó Hobbes. Sin economía no habría organización, ni voluntad, ni por ende sistema. La economía es un pilar básico para aquello a lo que aspire el significado de la palabra "política". No existe política sin economía, pues no hay organización posible sin que sus componente tengan los estómagos llenos.  Y es que, según dicen por ahí, el ser humano es un homo economicus que necesita de estímulos para que actúe. Llegados a este punto, estaría bien que algún teórico nos definiera ese concepto indeterminado, ya que parece que algun@s necesitan más estímulos que otr@s en su economía diaria. Para tamaña empresa quizás uno de los problemas sea que los economistas, en general y como es natural, no suelen tener ni puta idea de psicología, pues las Facultades universitarias se bastan con generar grandesconocedoresdealgoeignorantesdetodolodemás, empezando por algun@s de las "eminencias" que imparten las lecciones.

 

 

 

       Siendo sincero, he de decir que todo lo anterior ya ni me va, ni me viene; confieso que ya no creo en que señores y señoras con estímulos económicos alimentados de sobra vayan a arreglar muchos de los problemas actuales. Quizás ese sea uno de los puntos negros del "Estado del Bienestar"... no hay que ser un gran psicólogo para saber a qué me refiero.

 

      Sin embargo, si hay algo que me asquea, me da náuseas, me revienta y hace que la sangre me hierva es que alguien quiera jugar a un juego en el que él o ella crea estar por encima de las reglas propuestas.

      Imaginemos que usted y yo estamos en una isla desierta en la que los recursos naturales escasean. Como seres vivos con necesidades biológicas que somos, tendríamos tres opciones: matarnos el uno al otro -eliminando de golpe el otro problema-, que uno de los dos esclavizara al otro, o intentar cooperar para el común beneficio. No sé usted, pero yo, como ser pensante que me considero, le propondría la tercera opción, aun cuando me guste la idea de la segunda -sobre todo si fuera yo el cacique y no el esclavo-.

      Ahora imaginemos que, una vez confirmado el pacto de cooperación y no agresión entre usted y yo -con el último fin de vivir hasta el último de nuestros días en una mínima armonía-, comenzáramos a idear cosas que pudiéramos hacer para mejorar nuestra calidad de vida. Es muy probable que, desde el principio de la estancia en nuestra paradisiaca isla, usted y yo tuviéramos distintas visiones o interpretaciones de la realidad. Usted tendría sus argumentos y yo tendría los míos. Y quisiera pensar que los dos basaríamos nuestras propuestas en concepciones lógicas con respecto a qué acciones nos convendría comenzar primero, siempre en beneficio de los dos.

      Como casi con toda seguridad en muchas ocasiones no llegáramos a un acuerdo, ya que quizás usted prefiriera comenzar recolectando comida y yo, que me encanta dormir, preferiría comenzar mullendo un armazón que sirviera de cama, deberíamos idear algún tipo de mecanismo o sistema que sirviera para dar, en momentos puntuales, mayor potestad a uno de los dos. Los puñetazos y los gritos podrían ser uno, pero tienen la desventaja de que sería como haber vuelto a la primera decisión y tirar por los suelos todo el trabajo forjado entre usted y yo.

      Imaginemos, pues, que el sabio Mar que rodea nuestra isla  nos acerca hasta la orilla una baraja de cartas de un antiguo naufragio. Sigamos imaginando que decidimos inventar un juego que servirá como instrumento para decidir quién de los dos decidirá sobre algo en un momento determinado. Supongamos, entonces, que entre los dos forjamos las reglas de ese juego: número de cartas que se dan, objetivo y finalidad del juego, normas esenciales, cuántas vueltas son necesarias para dar por terminado el juego, sistema de puntuación, etc.

     Imaginemos que jugamos diez primeras partidas de prueba; paulatinamente, la experiencia iría enseñándonos a los dos, tanto a usted como a mí, modos y medios para poder ganar y, por tanto, poder decidir cuál será la siguiente acción: ir a pescar, escalar palmeras, ir a explorar... Al principio, al ser los dos noveles en nuestro propio juego, la cosa estaría más bien reñida. Unas veces ganaría usted y otras yo. Por tanto, usted decidiría unas y yo otras, siempre en interés del bien general. Aquí seríamos iguales tanto usted como yo.

     Ahora imagine que usted, tras muchas partidas, idea un sistema -dentro de las reglas pactadas- para poder jugar mejor sus cartas y, por consiguiente, ganar más partidas y decidir más veces que yo. Quizás haya quien se cabreara por este hecho, pero a mí, sinceramente -y aquí es dónde espero que alguien me defina el concepto de normalidad-, no me importaría que me ganara -y por tanto que decidiera- ya que estaría demostrándome que tiene ingenio, y a mí nunca me ha gustado dejarme llevar por alguien menos agudo que yo.

      Ahora bien, imagine que esa racha de partidas ganadas comienza a evaporarse y que, por mucho que siguiera aplicando el sistema que tantas neuronas le costó, ya no funciona. Sencillamente, imagine que ahora soy yo quien comienza a ganar todas las partidas de forma implacable y por tanto a decidir por los dos. Por lo que sea, mis decisiones no le acaban de gustar así que se esfuerza en idear otro sistema de juego para poder volver a ganar alguna partida. Sin embargo, por mucho que idea, piensa, urde, proyecta, planea, esboza, diseña, estructura y calcula, simplemente no vuelve a ganar una partida más en todo un mes. Durante ese mes, todas las acciones, y por tanto sucesos, serían responsabilidad mía, ya que yo sería el ganador continuo de nuestro juego ideado para ver quien decide por los dos.

      Ahora imagine que un día, como otro cualquiera y sin esperarlo, descubre que yo he ideado otro sistema, pero ya no con el propósito de mejorar mi experiencia de juego por encima del suyo, sino que únicamente he marcado las cartas de forma que usted no lo había descifrado. ¿Cómo se queda? ¿Se puede considerar ese sistema como válido? Pues ese es, a día de hoy, el sistema político que se está implementando en diversos países.

 

Después del cuento de palabras bonitas, me quedan 2 mensajes:

 

Para los teóricos: estoy hasta los huevos de leer que el sistema ecónomico capitalista falla, más bien es el neoliberalismo la bisagra que ha jodido la puerta. Hay que ser rematadamente imbécil para no darse cuenta de que el mucho dinero en muy pocas manos y el todo vale más el quiero más es el fundamental y único problema de toda la denominada "crisis". Y eso no es algo económico, so gilipollas. Aunque no lo podáis percibir, el dinero es un algo artificial que tiene el don de convertir en mero artificio todo lo que toca. No subestiméis el concepto.

 

Para los estómagos agradecidos: o lo que es lo mismo, peloteros, lameculos y demás personajes que sólo se limitan a asentir a sabiendas de que eso no les incomodará en su artificial película del día a día: sois la verdadera lacra de todo el sistema. Eso sí, cuando caiga el primer alpinista sabed que caeréis todos detrás de él.

 

Y bueno, en fin, que esto pasa con las putas democracias gerontocráticas: que generalmente no saben de nada, pero de lo que saben, saben demasiado.

 

Saludos.

 

"No sé la cantidad de gente que habré colocado en doce años"  ---> Surrealismo en estado puro.

Carlos Fabra, imputado por corrupción, se lleva el  Gordo del Niño ---> el mismo del enlace anterior.

Involucran a Berlusconi en otro caso de corrupción.

Hallan muerto en su celda a un alcalde francés acusado de corrupción

El Ex-Presidente de Corea del Sur se suicida

Madoff ante el juez: "Estoy arrepentido y avergonzado"

El millonario alemán Adolf Merckle se suicida tras perder cientos de millones en Bolsa.

Investigan 3.500 euros en concepto de comidas sin justificar del Ex-Alcalde de Lorca.

 

 

 

Metáfora fotográfica sobre la "clase" política

Escrito May 22, 2009

Luces, cámara y... ¡acción!

Always on my mind (Antonio Vega In Memoriam)

Escrito May 13, 2009

 

Querido Antonio:

 

esta mañana, en cuanto supe lo tuyo, escribí unas líneas para que, desde donde estuvieras, echaras unas risas. No sé cómo, ni por qué, la entrada ha desaparecido. Probablemente un error del servidor que aloja está página, o más probablemente aún un error de este que siempre admiró, ya no tú música, sino esa personalidad magnética e irrepetible. Quisiera pensar que has sido tú quien, desde vete a saber dónde y mediante el último acorde de guitarra, esa que sabías hacer llorar cómo nadie, has preferido que todo quedara como siempre fuiste: anónimo, humilde, alejado, meditabundo, filósofo de focos apagados y la sala vacía.

 

Sin embargo, y por mucho que nos estés maldiciendo a los que hoy escribimos sobre ti, tenía que dedicarte unas líneas. Sólo se me ocurre un adjetivo para describirte: auténtico.

 

 El Universo valió la pena habiéndote podido escuchar.

 

Se te echará de menos. Te lo aseguro.

 

Saluda a Marga de mi parte.

 

 

Lo que John Lennon me contó ayer

Escrito May 1, 2009

       No, no me he vuelto loco -o cuerdo-. No necesito que alguien resucite para que, de alguna forma, pueda contarme cosas. Y no, ni soy chamán, ni mago, ni lector de mentes a distancia, ni tengo poderes telepáticos, ni otra suerte de genética sobrenatural. Simplemente intento buscar señales y/o signos. Y la comunicación es un campo minado de ellas. Evidentemente, una cosa son señales en sí mismas y otra muy distintas son las interpretaciones que le podamos otorgar. Entonces es cuando la biografía, la psicología y el contexto pueden ayudarnos a desentrañar significados a primera vista ocultos. Y no, tampoco soy Dan Brown, ni esto es El Código Da Vinci. Eso lo uso para limpiarme cuando voy al baño...

 

        Si hay alguien que tenga curiosidad por saber por qué John Lennon pasó de ese flequillo cuidadosamente cortado y abrillantado -que lucía en los primeros años de la banda- y que casi le caía hasta una especie de sonrisa Profiden, todo ello concienzudamente enmarcado en un traje rimado con la corbata, a una fachada más bien seria, posiblemente algo descuidada y con aspecto de ecologista cultivador de lechugas, no puede ni debe perderse una serie/documental llamada Beatles Anthology. Son 9 capítulos en los que se explica la formación, biografía y carrera de los de Liverpool, pero también cómo se formó la industria, los primeros casos del show-business y la música prefabricada. Otra cosa también muy importante: cómo los Beatles pasaron de ser un "juego" de 4 jóvenes, casi adolescentes, a un grupo fundamental en la Historia de la Música.

 

        Todo eso está muy bien, pero si tuviera que quedarme con algo sería con la posibilidad que nos ofrece dicho documental para poder analizar la metamorfosis en la personalidad de John Lennon. Cómo aquel joven de ojos ligeramente rasgados pasa de una sonrisa sobreactuada con la que intenta caer bien al público, a sentirse como una morsa de circo, una mera máquina registradora de una compañía, uno de los 4 ingredientes en la fórmula de los huevos de oro. En definitiva, cómo un joven más actor que músico va transformándose en el Lennon maduro, pensador, filósofo. Ese mismo que, pudiendo haber vivido durante el resto de su vida en las Islas Bahamas con la más absoluta de las tranquilidades, acabaría enfrentándose a cierta Administración estadounidense e incluso a la opinión pública; la misma que años antes había sacralizado a The Beatles -impresiona las cosas que cuenta Ringo Starr acerca de personas que les llevaban niños con deformaciones-.

 

         Este documental ilustra a la perfección cómo alguien que en principio "juega" a ser músico acaba quemándose con el contexto que le rodea. Cómo un joven intérprete y casi actor cómico acaba dejando de sonreír. Cómo un artista entiende, al cabo de un tiempo de carrera, cuando está siendo utilizado. Cómo alguien como John Lennon fue aborreciendo su propio sueño hasta casi convertirse en una extraña pesadilla en la que se sentía atrapado. Cómo la industria es capaz de hacer que digas una u otra cosa, que escribas una u otra nota. Cómo la música se convierte en marketing. Cómo lo natural se convierte en algo tan artificial como el dinero. Y eso, para alguien como John Winston Lennon era, sencillamente, demasiado.

 

       Hoy en día, que tanto se habla de propiedad intelectual y arte, creo que John tendría muchas cosas que explicarnos. Seguramente también Kurt Donald Cobain, pero de él ya os hablaré otro día.

 

         Espero que sepáis escuchar lo mismo que John me contó ayer. Por favor, esto es SÓLO una canción, que nadie lo tome más allá de una reivindicación de Lennon acerca de su propia biografía. Esto no tiene nada que ver con ninguna especie de Verdad Absoluta.

 

 

        

 

 

Anuncio futurista

Escrito April 29, 2009

Os dejo con un anuncio de Phillips para uno de sus nuevos televisores. Está dirigido por el sueco Adam Berg. Vale la pena verlo. Es la secuencia de una única escena congelada en el tiempo.

 

Lo tenéis AQUÍ:

 

 

 

 

 

Ejemplo REAL y PRÁCTICO de retraso mental profundo a la hora de realizar una interpretación

Escrito April 28, 2009

      Si vas a leer el artículo, por favor lee anteriormente esto y visiona el anuncio.

 

      Una de las características que vengo observando, desde ya hace años,  es que un lado del cerebro -mejor dicho cierta parte de ese lado, no todo-, tiende a una especie de comportamiento infantil que no corresponde con sus conductas personales e individuales, aquellas que deberían ser las de un adulto. Y es extraño* porque, aunque los sujetos afectados por este misterioso suceso intentan reiteradamente y con los más refinados ademanes e impolutas vestimentas comportarse como un adulto, no lo consiguen. Quizás sí externamente, pero no internamente. Ni en sus procesos mentales ni en nada que tenga que ver con algo que se pueda denominar inteligencia emocional.

 

        Es curioso que ciertas personas se empeñen en maquillar la realidad como esos clásicos cuentistas -cosa que, casualmente o no, son muchos de ellos...- quienes solían contarte sólo parte de la historia. Aquella que ellos querían. Y es que parece que hay quien crea que: "Corazón Ojos que no ven, corazón que no siente". Lo penoso de todo esto es que entonces está demostrando que lo único que le interesa es su corazón, pues todos sabemos que, en alguna parte y en algún momento, hay un corazón, un alma, una persona, que está viendo algo que tú no querrías ver. Algo muy jodido. Escabroso. Vergonzoso. Auténtica mierda en estado puro... Y algun@s se empeñan en esquivar esa tonalidad oscura de la realidad, sus innatas irracionalidades animales, sus eternos errores, su multitud de patrones equivocados.

 

        Yo también soy consciente de que hay un mínimo porcentaje de mujeres que usan la violencia doméstica para beneficio propio -creo que no hace falta explicar a qué me refiero...-, pero no por ello habría que censurar un anuncio como este, y menos en razón de "demasiada violencia". Esa GILIPOLLEZ es tan absoluta y LAMENTABLE como el hecho de saber que ahora mismo, mientras escribo estas líneas, hay ALGUIEN -mujer u hombre- que está sufriendo malos tratos -físicos y/o psicológicos-. A ver si ahora resulta, SO GILIPOLLAS, que los maltratos son caricias románticas bajo la luz de la luna.

 

        El caso es que si estos personajes que se encargan de censurar tuvieran una mínima y jodida idea de interpretar símbolos y/o guiones/textos/metrajes, se darían cuenta de que al final del anuncio, la cámara se desentiende de la acción para pasar a enseñarnos todo un perfecto atrezo teatral, con sus foquitos, su decorado y demás herramientas para contar trolas. Porque no hace falta ser Woody Allen para entender que lo que el anuncio viene a contarnos es que todo, AFORTUNADAMENTE, ha sido una trola.

 

        En resumen, este ejemplo no es más que una gota en el océano. Por eso es importante saber interpretar de una forma realista, objetiva, no con el como a mí me la contaron, tan típico de estos días. Pensemos por nosotros mismos, no con las vestimentas con las que nos han ido vistiendo.

 

        Un saludo, y que alguien le diga a estos GILIPOLLAS que la realidad requiere realidad y que la violencia gratuita no es lo mismo que violencia simulada con el fin de reducir la violencia.

 

*No, no es para nada extraño, es más bien irónico pues, en cierto modo, tod@s seguimos teniendo algo de es@s niñ@s que hemos sido, lo curioso es que haya gente que, en un intento por maquillar esa "infantilidad" bajo un aura de madurez, no hace más que dejar entrever el niño que es, que somos. Y eso genera una gran comicidad.

 

 

El engaño como conducta evolutiva encaminada a la supervivencia (y su relación con la política)

Escrito April 23, 2009

      En el post anterior escribí sobre Cela y su presunto plagio -que para mí no es presunto, sino real, pero como conocedor del Derecho sé que debo añadir el término-. Hoy quiero escribir sobre cómo funciona la política. Y puedo escribir sobre ella porque este que escribe ha estrechado la mano de un ex-Presidente de Gobierno, ex-Presidenta del Congreso Valenciano, ex-Ministra de Cultura, uno de los actuales Consellers de la Generalitat Valenciana y, por encima de todo, es hijo de quien fue político. En pocas palabras: ha mamado política por los 4 costados. Seguramente, por eso no me interesa. Por otro lado, también ha estrechado la de drogadict@s, gente con problemas mentales de todo tipo, camellos, barriobajeros y demás. Supongo que siempre me gustó conocer todos los lados de la realidad.

 

     Nunca, absolutamente nunca, he escrito sobre mi biografía. Y nadie, absolutamente nadie, sabría identificar a KC con una identidad real (quizás una persona, pero no creo que encuentre nunca este espacio). Comienzo diciendo esto por si hay alguien que crea que escribo sin conocer como está el patio...

 

    Tampoco voy a decir nada nuevo que nadie sepa: que la política es el campo de acción de embusteros, acreedores de favores, hacedores de favoritismos, palabreros, rufianes, manipuladores de la palabra y demás jungla verbal e interpretativa que bien pudieran, muchos de ell@s, haberse dedicado al Teatro. De haberlo hecho, seguramente habrían sido más honestos, con sí mismos y con los demás.

 

    Como buen centrista de toda la vida, observo desde la distancia el juego a que nos tienen acostumbrados estos personajes, la mayoría de los cuales se han dedicado a la política por el mero hecho de que el aura solemne de su capa les otorga poder, la auctoritas de toda la vida. Absolutamente para nada más. Este tipo de personas -por supuesto no hablo de la generalidad, sino de un porcentaje realmente pequeño- entran en la vida política, generalmente, de la mano de un apoderado o padrino que les guía en el complicado tema de tejer y mantener según que relaciones sociales. Esto se hace más evidente en uno de los partidos políticos de toda la vida, que no voy a nombrar por respeto a la imparcialidad. En ese partido, el tema de apadrinamiento es casi un rito, ancestral y necesario, para poder llegar a olfatear su cúpula. Es curioso que, además, son personas que suelen relacionarse por y para servirse unos a otros en detrimento de los demás. Por tanto, bien pudiera decirse que la camadería y el corporacionismo son piezas claves en sus señas de identidad. En parte, y espero que nadie se sienta molesto, me recuerda al mecanismo de la mafia, el cual he seguido durante bastantes años. Qué pueda ser mafia y qué no pueda serlo voy a dejarlo para la reflexión del lector...

 

     Lo que tengo cada vez más claro es que las asociaciones formadas con el único objeto de aumentar el poder de sus asociados, no suelen acabar bien. He visto muchos ejemplos... y seguro que no soy el único. En este tipo de grupos en los que quienes lo forman suelen ser ávidos especuladores y expertos del a ver qué cae, tarde o temprano se produce una crisis/conflicto que genera una lucha interna entre sus múltiples individuos. Curiosamente, y esto es ya demencial, los perfiles a los que hago referencia suelen ser los primeros que intentan camuflar el Estado de Naturaleza descrito por Hobbes -entre otras cosas se aferran a la idea de un Dios salvador, justo y juicioso-, y los primeros en posibilitar sus destellos. De hecho, la esencia del Derecho es justamente ese: salir del Estado de Naturaleza. Es por ello que se hicieron las leyes. Y quien falta a esas reglas de conducta, está, de algún tipo de forma egoista, vulnerando el derecho a otro a vivir en paz. Esa falta de respeto hacia los demás, es igual de LAMENTABLE en el caso del Rey como en el de un mendigo que no tuvo opción a recibir una educación, pero no es igual de EXIGIBLE. Imaginemos un político... que se supone que se dedica a servir a los ciudadanos.

 

     Lo curioso, es que en su mecanismo de poder y como posible solución a posteriores problemas legales, estos tipejos deplorables suelen tejer todo tipo de relaciones con otros tipejos de su misma calaña. Por supuesto, con la misma finalidad: favorecerse entre ellos.

 

     En resumen, bien pudiera decirse que, si hace 20.000 años nuestros ancestros formaban grupos específicos con la finalidad de protegerse y favorecerse entre ellos en detrimento de los demás -aquí demás significaba, posiblemente, tener rasgos raciales diversos-, hoy en día ciertos personajes siguen manteniendo ese instinto natural de animal gregario, de lucha por el ego, de necesidad de alcanzar escalones de poder para dirigir a los demás. En fin, que la biología debería hacer un estudio serio sobre la relación entre diversos individuos, su actividad y capacidad cerebral y física, y la política.

 

Seguro que nos sorprendería.

Literatura y concursos literarios

Escrito April 21, 2009

     Leo esta noticia de hoy y la verdad es que ni me sorprende ni me llama la atención.

 

     En el apartado Independencia de esta misma página escribí que la literatura ha estado, está y estará prostituida por una relación entre interés comercial y capacidad publicitaria. En este caso en concreto, que yo sigo teniéndo como presunto ya que no he leído las dos obras, probablemente el nombre de Cela era mucho más interesante para la editorial que el de Formoso, ya que Cela ya tenía construida ese aura celestial de literato inmortal, lo cual otorga la distinción de genio, hubiera escrito una obra maestra o, como pudiera ser el caso, se hubiera limitado a plagiarla.

 

     El tema jocoso es que Luis Izquierdo, catedrático en Literatura, defiende que al menos hay una "reforma parcial" de la obra original, mientras que la Fiscal del caso, Raquel Amado, se leyó las dos novelas y descarta "contundentemente" la posibilidad del plagio. Me pregunto yo: ¿quién sabrá más de literatura? Por otro lado... ¿por qué no investiga la jueza el funcionamiento de muchos concursos literarios y la forma procedimental de la elección del ganador? Que pregunte dentro del mundillo...

 

     Hubiera habido o no plagio en este caso concreto, mi pregunta sería... ¿es que cree la Editorial Planeta que somos gilipollas? ¿Es que creen que no sabemos lo que significa la palabra Editorial?

 

     En fin... vivir para ver, y sonreír.

 

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